12 junio 2012

Facultad existencial.

Caminando por inercia apago las luces que dejé prendidas cuando me fui corriendo de casa. Siento algo en mi pie: uno de los veinte pegamentos que había en el suelo se había unido a mis medias largas de invierno. Miro la habitación completa y cada uno de los rincones. Cada centímetro cuadrado de este lugar tiene un desorden diferente.

El sueño ya casi ni se siente.
La panza no hace mas ruido.
Los sentidos pierden valor.
Millones de maderas de pino cortadas.
Hojas gigantes llenas de nada.
Un vació existencial.

Vació existencial que se vacía aún mas no cuando no estás sino cuando apareces interrumpiendo cualquier esquema habido y por haber.
Vació existencial que existe no a partir de una ausencia, sino que existe a partir de una presencia distante que lo único que hace es vacilar sobre que hacer de todo esto.
Vació existencial que desaparece cuando sobre la mesa de luz hay 350 paginas de historia para leer.

29 mayo 2012

VOS&YO

Hay miradas que conversan, 
silencios que hablan.
Hay momentos que se graban en cada una de nuestras memorias.

Preferimos no emitir seña alguna que de cuenta de los sentimientos encontrados.
Debe ser tu miedo, ese que sentís en cada abrazo. 

No mires para atrás, no hay gente allá. Solo estamos vos y yo.

"El vos&yo ya es uno solo, nuestra angustia viene en combo. Creo que aún no va a terminar, de aquí en mas"

21 abril 2012

Miedo?

¿Cuantas horas pasaron? Tal vez lo sepa en mi inconciente. Tal vez esté tan loco por repetir o aclarar las cosas, que sepa que pasó cada segundo desde que hablamos por ultima vez. Tal vez no querés que hable sobre esto, pero tengo que hacerlo para que la recopilación de hechos de una noche nublada, pero calurosa, se archive en orden y por completo. Nuestra forma de comunicarnos y nuestra perspectiva de la vida es dintinta a todas las demas. No tenemos nunca en claro lo que queremos y cambiamos de parecer a diario, porque queremos entender como el tiempo se deforma y el destino de todos cambia.
Intercambiamos gustos: escuchá este CD, ponete esa camisa, me gusta esta pelicula. Cambiamos de religión constantemente por que el no creeer en nada superior hace que nuestro cuerpo tenga dudas sobre todo, busque respuestas y que ahí encuentre una la cual nosotros mismos deschavamos a las horas por que todo nos parece muy loco y queremos seguir tomando. Lo que mas nos gusta es observar cada minima parte del mundo, de lo natural, analizarlo y sacar nuestra conclusión que difiere de cualquier persona normal. A pesar de todo esto no nos gusta andar con vueltas en temas como las relaciones humanas complicadas o sobre estupideces que pensamos juntos (como por ejemplo como aquella noche en la que debatimos el por que fumar hace mal o por que en Mc Donals no podes armar hamburguesas a tu gusto). Tal vez por eso somos lo que no somos y nadie nos entiende juntos.Nuestra forma de mentir, nuestra forma de mirar, nuestra forma de creer, nuestra forma de crear, nuestra forma de indignarse, nuestra forma de amar libremente, nuestra forma de mirar por la ventana y pensar el por que tenemos las mismas 'formas' de hacer las cosas.
Nadie me habia dicho que iba a ser tan satifacctorio encontrarte. Nadie me habia dicho que hablar todos los dias con vos iba a formar parte de una rutina que me hace tan bien como ir al gimnasio, o como almorzar todos los dias. No se que es lo adictivo, no se cual es el imán que nos atrajo a querer bailar toda una noche completa.
No se que hacer. Si seguir compartiendo similitudes y sintiendome bien, o preguntarte que te pasa a vos y ahí cagar todo. No si seguir compartiendo anecdotas mientras te bajas tu atado de 10, o pararte el carro y subirme con vos. No se si hacer que tus labios hablen, no se si escucharte bien, no se si mirarte a los ojos, tengo miedo de que todo sea una mentira.

02 abril 2012

Culpa

La gente normal busca los espacios libres y verdes para conectarse con la naturaleza, pensar, reflexionar, disfrutar del mundo. Necesitan estar sintiendo la brisa, y así sentirse mejor.
Yo creo que con dos metros cuadrados y poca luz se puede ser feliz.
Miramos para afuera, cada uno para su lado, cada uno en la suya pero en realidad, en la misma.
Nos carcome la culpa.

23 febrero 2012

Todo lo mismo pero sin vos.

Con la capucha roja puesta, mis manos en el bolsillo y mis Vans mojadas por la lluvia, caminaba hacia mi casa una noche fría y larga. Era la misma escena, pero faltabas vos enredada en mi campera gritando porque ibas a llegar con el maquillaje corrido.
Llegué a casa empapado, y no había nadie. Las luces estaban apagadas y la radio prendida; sonaba Oasis mientras prendía la PC para ver si estabas online. Quería que me des una explicación coherente de ese distanciamiento.

No nos dijimos nada, ni siquiera pudimos despedirnos, porque siempre estuvo en nosotros entendernos sin hablar. Pero esta vez necesitaba hacerlo.
¿Cuando paso, que no me di cuenta? ¿Por que? 

Nunca resolvimos nada y no vamos a hacerlo. Estoy acá pensándote, como lo hago todas las noches parecidas a esta, mirando tu nombre y tomando algún que otro trago. 

Todo concluirá cuando una noche cualquiera nos encuentre de nuevo en algún lugar oscuro de esta ciudad, para decirnos definitivamente adiós.

17 febrero 2012

Anecdotas de domingo.

Por aquellos tiempos los nenes jugaban con una pelota hecha de tela. No existía nada parecido a una play. Lo "top" era el balero y la payana. La nenas preferían la rayuela, o el elástico tal vez.
En esa época la puerta de calle siempre estaba abierta, y era costumbre saludar a cada persona que pasaba por la vereda. Mientras los niños iban y venían, la abuela tejía la ropa y criticaba con su vecina a la señora de en frente que había ido a comprar a la despensa de otro barrio y no a la de la esquina de su casa.
Las paredes que estoy viendo ahora no existían. Solo había un par de alambres atados a palos para que los perros del barrio no se coman a las gallinas del abuelo.
El árbol gigante del patio era lo que llenaba de alegría la casa. A todos les gustaba sentarse a tomar mates ahí. Ese árbol escucho y conoció muchas historias las cuales son relatadas casi todos los domingos de mi vida.
La familia mas numerosa de la cuadra estaba ahí: seis eran los hermanos. Tres nenas y tres nenes. Bien pareja le había salido la cosa a Lujan y a Roque, que con su gran diferencia de edad habían podido criar a estos chicos que hoy en día tienen sus vidas muy bien encaminadas, a pesar de que el destino y las malas acciones hayan dividido las aguas.
La familia iba creciendo de a poco. Los mayores se casaron e iban teniendo a sus propios hijos. Los menores seguían estudiando. Las mujeres todavía estaban solas, y cuando menos lo esperaba la mas chica conoció a la persona con la cual iba a pasar el resto de su vida.
A sus doce años ella iba a la escuela para volver y ayudar a las tareas de la casa. Jugaba un rato y esperaba que pase, a las 6 de la tarde, el regador para sentir ese olor a tierra recién mojada y ver como los demás de la cuadra corrían para mojarse un poco. También veía pasar por la cuadra a un par de adolescentes rara vez sin una botella de vino o fumando cigarrillos. Uno de ellos le llamaba misteriosamente la atención.
Alto y flaco, criado por un cantante de tango y su odiosa mujer, era un rebelde de la época. Se llevaba el mundo por delante, pero sabia donde estaba el limite. Trabajaba muchas mas horas de lo normal, y en su tiempo libre le gustaba ir a tomar "algo" al bar que quedaba a unas cuadras. Ahí surgieron probablemente muchas de sus anécdotas de domingo. Ahí pasaba su tiempo libre, jugando al truco y contando historias de la ciudad. Uno de sus mejores amigos era Adolfo, compañeros de salidas y de jugar al fútbol.
El "chino" como lo apodaba su Padre, conoció la casa de su amigo situada en Lavalle al 700: vio a los dos hermanos mas chicos tomar mate bajo el árbol, a Lujan darle de comer a los dos perros galgos que tenian y a Roque escuchar el partido de San Lorenzo-Boca en la nueva radio que habian comprado con tanto esfuerzo.
Ahí fue cuando el destino encontró a estas dos personas, en esa casa, en presencia del árbol.
Para ese entonces 'la petisa' tenia 18 y el 25. Ya era toda una señorita. Tal vez sus rubios rulos o su forma de vestir era lo único que hiso falta para que se enamoraran. 
Se unieron dos familias. La mesa se tornó mas grande. Los kilos de asado eran muchos y una damajuana de vino ya no alcanzaba para todos. Los dos abuelos entonaban algún que otro tango pasadas las 12 de la noche, y los recientes yernos de sus hijas tocaban la guitarra hasta las 2, mientras las abuelas y alguna que otra vecina jugaban al chinchon en la sobremesa.
Todo eso fue cambiando lentamente, aunque las tradiciones nunca cambiaron. Todo marcho bien por el resto de los años.
Estas paredes construidas hace 70 años o mas, vieron crecer a muchas gente. Vieron el amor, la amistad, los llantos, las risas. Vieron la luz y vieron la muerte. Algunos se fueron recordando toda la buena vibra que esta casa brindó, otros se fueron sin avisar, pero todos dejaron recuerdos, anécdotas, chistes y canciones, en algún recoveco de esta casa.
Desde entonces pasaron muchas cosas en donde ahora hay un quiosco y una gran casa. 
El flaco y la petisa se casaron en un otoño que anunciaba la llegada de algo nuevo en su vida. Tiempo después tuvieron 4 hijos; uno de ellos esta sentado frente a una computadora escribiendo esta breve reseña que es producto de la memoria de sus protagonistas y de las viejas fotos ya en sepia que hay en un cajón.